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Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz. Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

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  1. Vender una casa no es una tarea sencilla. Los vendedores se encuentran con obstáculos que retrasan la venta de su inmueble y que crean mucha frustración, alimentando el temor de no estar realizando correctamente las tareas necesarias para terminar la transacción con éxito. Según los últimos estudios el mercado está pasando por uno de los mejores momentos en la compraventa de viviendas. La inmobiliaria especializada en lujo, Lucas Fox, indica que las ventas han aumentado un 46,5% en España durante los seis primeros meses del año en comparación con el mismo periodo del año anterior. Estos datos nos indican que el precio no es el único obstáculo a la hora de vender una vivienda. Existen otros problemas que podrían ser solucionados con asesoramiento profesional. Por ello, Housell, una de las inmobiliarias online líderes en España, ha identificado los principales «hándicaps» a la hora de vender una vivienda y cómo podemos superarlos: Realizar una reforma integral en los pisos de segunda mano: Si un vendedor no logra vender su piso debe hacer de su vivienda un producto atractivo y competitivo. Una vivienda con 40 años como mínimo debe reemplazar la electricidad y la fontanería. Pero para que resulte realmente atractiva, se debe realizar una reforma integral. Esto aumentará el interés de la casa y la confianza del comprador. Además, los datos afirman que una reforma integral aumenta en hasta un 15% la rentabilidad en la transacción. Lee la noticia completa en Finanzas.com
  2. Otra semana más, la gala del viernes de Tu cara me suena nos muestra la faceta más desconocida de personas famosas de nuestro país. Aunque el talento musical no está igual repartido entre todos, siempre hay actuaciones deslumbrantes y puestas en Tu cara me suena escena realmente increíbles. Sin duda, la actuación que más emocionó al jurado fue la de Miguel Fernández, que bordó el Amar pelos dois del portugués Salvador Sobral. El actor ha dejado a todos con la boca abierta con su gran parecido físico, además de por su emotiva interpretación. Ángel Llácer se rompió a llorar, y Carlos Latre fue rotundo en su pronóstico: «Esta ha sido de las mejores actuaciones que hemos visto en la historia de este programa, de las más profundas y que más han llegado al corazón». Así las cosas, s llevó un pleno de doces, la puntuación más alta, por parte del jurado. Soberbia la imitación de Miguel, espero que hoy se lleve la gala porque es el mejor con mucha diferencia #TCMS4 pic.twitter.com/GAf0KlBKEt— Suspiritos (@AgrariaLola) 20 de octubre de 2017 Lucía Gil también estuvo soberbia imitando a Christina Aguilera con su tema Candyman. Tanto su baile como su cante fue casi perfecto, y el jurado le dió una puntuación muy positiva. Gil se movió con agilidad en el escenario, imitando los pasos sexys de la diva y con un cambio de ropa incluido en medio de la actuación. ¡Espectacular @LuciaGil_Gil y ese cuerpo de baile, menudo show estamos viviendo en #TCMS4! https://t.co/uzNSWaFz8t— antena 3 (@antena3com) 20 de octubre de 2017 Diana Navarro, la ganadora de la semana anterior, volvió a firmar una actuación memorable. Con una blusa blanca y un pantalón brillante, se puso esta vez en la piel de Ana Torroja para cantar 7 de septiembre. ¡Qué MARAVILLA! ¡Tenemos en el plató a la mismísima Di-Ana Torroja! @Diana_Navarro @Ana_Torroja https://t.co/dNzwxuZhCE #TCMS4 pic.twitter.com/C0KUPiGr6f— TuCaraMeSuena (@TuCaraMSuena) 20 de octubre de 2017
  3. «Ante todo, no te asustes, que huelen el miedo». Es la frase más habitual que se escucha cuando alguien se pone nervioso ante un perro amenazante. ¿Es cierto que los canes tienen esa capacidad o se trata tan solo de un mito? Hasta ahora los científicos no parecían ponerse de acuerdo, e incluso algunos han negado que sea posible, pero un estudio publicado recientemente en la revista Animal Cognition asegura que es una realidad. Según concluyen los autores, investigadores de la Universidad de Nápoles Federico II en Italia, los perros reciben señales químicas de las emociones de una persona, incluido el miedo, a través de su olor. Los científicos realizaron un curioso experimento. Recolectaron muestras de olor de la axila de voluntarios masculinos que habían visto un vídeo diseñados para provocar miedo, felicidad o una respuesta neutral. Después, presentaron las muestras a perros domésticos, labradores y golden retrievers, en un espacio donde podían moverse libremente mientras los investigadores analizaban sus comportamientos y frecuencias cardiacas. Señales de estrés Los perros expuestos a los olores de «miedo» mostraron más signos de estrés que aquellos expuestos a olores «felices» o «neutrales». También tenían frecuencias cardíacas más altas, buscaban más el apoyo de sus dueños y evitaban el contacto social con extraños. «Nuestros hallazgos sugieren que la comunicación emocional entre especies es facilitada por las señales químicas», concluyen los investigadores. Las últimas investigaciones sobre nuestro mejor amigo han desvelado datos fascinantes. El pasado jueves, científicos de la Universidad de Portsmouth (Inglaterra) anunciaban que existen evidencias claras de que los canes utilizan expresiones faciales para comunicarse con las personas. Y otro estudio publicado en la revista «Science» en 2016 explicaba que los perros no solo entiende el significado de algunas de nuestras palabras, como por ejemplo los halagos, sino también la entonación con las que las pronunciamos. Además, un experimento de la Universidad de Lincoln les concede la capacidad de reconocer las emociones humanas y las de sus congéneres.
  4. Los científicos han anunciado la muerte de «Jeremy», el famoso caracol zurdo británico. «Jeremy» se hizo muy popular por su rara biología que le hacía distinguirse entre un millón, una condición que le impedía encontrar pareja. Afortunadamente, antes de morir el caracol pudo aparearse con otro igual que él, el mallorquín «Tomeu», y tener descendencia: 56 caracolitos, de los que se cree que es padre de un tercio. «Jeremy» se hizo muy popular por una malformación genética que hacía que sus órganos estuvieran en el lado opuesto a lo habitual. Esto provocaba, por ejemplo, que su concha girara hacia la izquierda, en vez de hacia la derecha. Como todo estaba en el sitio equivocado, el pobre animal no encajaba, literalmente, con ninguna pareja. Pero investigadores de la británica Universidad de Nottingham querían que el caracol criara para averiguar si su genética podía arrojar luz sobre la asimetría corporal en otros animales, incluidos los seres humanos, así que le buscaron dos novios también «zurdos»: «Lefty», proporcionado por un entusiasta de los caracoles de Ipswich, y «Tomeu», de una granja de Mallorca. Lo que podía haber sido una romántica historia se convirtió en un drama cuando «Lefty» y «Tomeu» decidieron liarse a espaldas del traicionado «Jeremy». La pareja produjo varias puestas de huevos y en seis meses ya habían nacido 170 criaturas diestras. Los caracoles son hermafroditas, por lo que pueden cumplir indistintamente el papel de madre o padre. Surgió el amor Pero el amor es caprichoso y al fin «Tomeu» se fijó en «Jeremy» y surgió la atracción entre ambos. La pareja tuvo 56 hijos que tampoco hereraron la rareza de sus padres, ya que también son diestros. Por desgracia, «Jeremy» apenas pudo conocerlos, ya que murió poco después de que nacieran. Su muerte también reduce las esperanzas de que se pueda producir una descendencia «zurda». Como explicaron los investigadores en las primeras puestas, «el hecho de que los 'bebés' desarrollen conchas hacia la derecha puede ser debido a que la madre llevara las versiones dominantes y recesivas de los genes que determinan la dirección del giro de la concha. La simetría del cuerpo en los caracoles se hereda de una manera similar al color de la cáscara de las aves. Solo los genes de la madre determinan la dirección del giro de la concha, o el color de un huevo de ave. Es mucho más probable que encontremos bebés zurdos en la próxima generación, o incluso en la generación posterior». Los científicos creen que un gen determina si la concha del caracol se retuerce en el sentido de las agujas del reloj o al revés. El mismo gen también afecta a la asimetría corporal en otros animales - incluyendo a los humanos- y la investigación podría ayudar a entender cómo los órganos se colocan en el cuerpo y por qué este proceso a veces puede salir mal cuando todos o algunos de los principales órganos internos se invierten de su colocación normal.
  5. Cada año, la Lotería de Navidad deja tras de sí un reguero de alegría que cambia la vida de los más afortunados: quienes logran hacerse con alguno de los premios. Correr esta suerte siempre ayuda y hace más llevadero el día a día, sin excepción. Sin embargo, a veces, la fortuna visita a personas que pasan por momentos duros, complicados, y lo que podía ser una historia simple y sin trasfondo, se convierte en otra mucho más emotiva. El verdadero milagro de la Lotería de Navidad. Dos inmigrantes afortunados Ejemplo de ello es la historia de Voica Cristian, un joven rumano de 30 años que llevaba tres en paro, fue uno de los agraciados con el Primer Premio de la Lotería de Navidad de 2012. Residente en Alcalá de Henares, contó a la agencia EFE que había comprado el décimo por casualidad y aseguró que le hacía «mucha falta» que la suerte se convirtiera en su aliada. Otro inmigrante que recibió la visita de la fortuna fue Dani, quien llegó en cayuco a Canarias junto a otras 131 personas en 2006, una de «las cosas más duras del mundo». Siete años más tarde, se erigió como uno de los ganadores del Segundo Premio de la Lotería de Navidad de 2013. El galardón había caído íntegro en Granadilla de Abona, en Santa Cruz de Tenerife –su lugar de residencia–: el dueño de las gasolineras Repsol del Grupo González se había hecho con las 160 series del número 79.712 para venderlas. Dani fue uno de los compradores. «La suerte y la vida nos ha dado una oportunidad», explicó el inmigrante africano al programa La Mañana de La 1. Dani contó que aunque estuvo trabajando un tiempo en la construcción, pero que en aquel entonces estaba en paro. «Vamos a ver si salimos adelante, sabiendo que es mucho dinero, pero a ver si nos organizamos con suerte y sin perder la cabeza», indicó. Un hombre al borde del desahucio La Lotería de Navidad libró a un hombre de 60 años del desahucio en 2012. Así lo confirmó Ana Lagal, propietaria de la Cafetería Albi de Baeza, donde un cliente compró un décimo correspondiente al número 76.058, agraciado con el Primer Premio del Sorteo Extraordinario de Navidad de aquel año. En una entrevista en ABC Punto Radio, la dueña de la cafetería, explicó que un cliente habitual, que había recibido cartas de aviso del desahucio por una deuda de 3.000 euros, le pidió el número después de haberlo soñado. La responsable del establecimiento, se mostró «contenta y emocionada» por haber vendido ese décimo premiado con «El Gordo» a esta persona que tanto lo necesitaba. Durante el sorteo, el agraciado con 400.000 euros estaba trabajando en la recolección de aceitunas, pero dejó de trabajar para celebrar el premio y pasarse por la cafetería embargado por la «felicidad». «El Gordo» fue el primer gran premio en salir del sorteo. Otra persona que hizo de Cassandra por un día y soñó con el número premiado fue el párroco Jesús Campos, eso sí, cinco años antes, en 2007. El número 6.380 apareció en sus sueños y, como él mismo explicó a la agencia Europa Press, se decidió a comprarlo pese a que llevaba años sin jugar en este sorteo. Familias en riesgo de exclusión En 2014, el municipio almeriense de Bayárcal dio una vivienda y un terreno de cultivo gratis a tres familias en riesgo de exclusión. Con esta medida se quería reactivar la vida en el pueblo y evitar la desaparición del colegio más cercano a la localidad. Precisamente, al año siguiente, un grupo de alumnos de la escuela vendió 78 series del número del premio Gordo para sufragar su viaje de estudios. Dos de las recién llegadas familias les compraron cupones. Al conocer la noticia, el alcalde de la localidad, Jacinto Navarro, expresó: «Es asombrosa la suerte, cómo reparte. Me han llamado emocionados, diciendo que Bayárcal es lo mejor que les ha pasado en la vida. Está siendo muy especial, sin duda».
  6. «El presente compartido es lo que hace diferente al teatro; toda función es en presente. Y a la hora de hacer un clásico hay que traerla a este presente para que no sea un simple recitado». Esta idea es la que ha guiado al dramaturgo y director Pablo Messiez a la hora de poner en pie «Bodas de sangre», la obra de Federico García Lorca que presenta en el teatro María Guerrero (hasta el 10 de diciembre) sin ningún tipo de tipismo ni andalucismo. Gloria Muñoz, Carlota Gaviño, Francesco Carril y Julián Ortega encabezan el reparto de esta producción, que cuenta con escenografía y vestuario de Elisa Sanz e iluminación de Paloma Parra. Con la premisa de que Lorca -que, confiesa Messiez, le ha acompañado desde que empezó a estudiar teatro- no hubiera escrito hoy esta función como lo hizo en los años treinta, Messiez ha ambientado «Bodas de sangre» en nuestros días. Aunque lo hace de un modo relativo: «No hay una voluntad realista -explica- porque no me interesa la reproducción realista para el teatro. Hacemos la boda como si sucediera hoy en un pueblo cualquiera pero la función crea sus propias leyes. En este pueblo de hoy hay caballos y no hay móviles, por ejemplo. Pretendo que la obra dialogue con el presente pero con su propia lógica poética». De los muchos asuntos de los que trata la obra, Pablo Messiez ha puesto el foco en uno: «el conficto entre el cuerpo animal, lo instintivo que hay en el ser humano, y el deber, aquello que hay que hacer por las normas culturales y morales. Federico sabía mucho de esto porque él, como homosexual en la época en la que vivió, lo vivió en primera persona. Por eso yo creo que la obra es tan potente, porque Federico estaba hablando de algo que conocía mucho y cuando un buen autor habla de algo que conoce nos llega a todos y trasciende el tiempo». En su versión, Pablo Messiez ha introducido en la función otros textos de García Lorca; hay un prólogo con un texto de «Comedia sin título» que habla, dice el director, «de la relación entre la ficción y la realidad que me parecía muy oportuno que fueran dichas antes de ver “Bodas de sangre”». También ha incluido «Cielo vivo», de «Poeta en Nueva York», y «El pequeño vals vienés», al que puso música Leonard Cohen.
  7. El Barrio de las Letras de Madrid toma su nombre del gran número de escritores que lo han habitado a lo largo de los siglos. En él vivieron -o frecuentaron sus calles- Lope de Vega y Quevedo, Tirso de Molina y Ruiz de Alcarcón, Moratín y Bécquer. Para rendirles homenaje el dramaturgo Pedro Víllora y el director Ángel Fernández Montesinos, vecinos desde hace años del barrio, han creado este espectáculo que presenta la Compañía Nacional de Teatro Clásico en la Sala Tirso de Molina. «“Barrio de las Letras” -explica Fernández Montesinos, uno de los más ilustres lobos de mar de nuestro teatro- es un viaje por las calles y los autores de este barrio para evocar y descubrir algunas de las páginas literarias de los artistas que vivían aquí. Este barrio era el lugar con mayor talento por metro cuadrado de Madrid». Cinco actores son los encargados de realizar este viaje, que parte de la plaza de Santa Ana: María José Alfonso, Fernando Conde, Carlos Manuel Díaz, Alejandro Navamuel y Yolanda Ulloa. El espectáculo está dividido en tres partes. La primera está dedicada a los autores de los siglos XVI y XVII, con autores como Lope de Vega, Cervantes, Quevedo o Góngora, y recoge las luchas que había entre estos escritores. El segundo bloque del espectáculo se centra en el mundo de los cafés: la Fonda de San Sebastián (Tomás de Iriarte) y las tertulias del Parnasillo (Espronceda, Larra, Mesonero Romanos) y del Gato Negro (Benavente, Valle Inclán). La tercera parte se centra en el siglo XIX, y pasea por autores como Gustavo Adolfo Bécquer, Espronceda, el compositor Eusebio Blasco (y el estreno de «El joven Telémaco»), Galdós, Benavente, Echegaray y Elena Fortún.
  8. Donald Trump ha demostrado que los conceptos de lo real y lo falso pueden ser moldeados a su antojo. Lo dejó claro cuando apenas llevaba horas como presidente de EE.UU. y aseguró que el público congregado en su investidura era el más numeroso de la historia (era obvio que no). Sus nueve meses en la Casa Blanca han supuesto un auge para la carrera de «fact checker», los periodistas especializados en comprobar si lo que se dice es cierto. El presidente trufa sus intervenciones de exageraciones, incorrecciones, inexactitudes y meras falsedades. La distorsión de la realidad llega a veces a lo ridículo. Este año se descubrió que el multimillonario neoyorquino tenía colgadas en las paredes de sus clubes de golf portadas falsas de la revista «Time» protagonizadas por él. Lo más rocambolesco es que seguían ahí después de que Trump apareciera en la portada del número del «hombre del año» de 2016. Ahora se ha comprobado que su visión borrosa de la frontera entre lo real y lo falso también afecta al arte. El asunto tiene que ver con una obra maestra de Renoir que cuelga en su fastuoso apartamento en la Torre Trump. Esta semana, la discusión sobre su autenticidad Salió a la luz por la intervención de Tim O’Brien en el podcast «Inside the Hive», de «Vanity Fair». O’Brien es biógrafo de Trump -escribió «El arte de ser Donald Trump», publicado en 2005- y recordó una conversación con el actual presidente en su avión privado. El autor se fijó en un cuadro impresionista colgado en una pared de la nave. Trump le dijo que era real. «No, no lo es, Donald», le respondió O’Brien, a pesar de la insistencia de Trump. «Yo soy de Chicago», le explicó entonces el escritor. «Es un Renoir que se llama "Las dos hermanas" y cuelga en una pared del Art Institute de Chicago. Eso no es un original», dijo sobre el lienzo, que más tarde fue trasladado a la Torre Trump. A Trump no le gusta que le contradigan y no dio su brazo a torcer. Esta semana, sin embargo, una portavoz del museo explicó a varios medios locales que la pintura fue una donación al Art Institute hecha en 1933 por Annie Swan Coburn, que a su vez la había comprado por 100.000 dólares a Paul Durand-Ruel, un afamado marchante de los impresionistas que la adquirió directamente de Renoir en 1881. Del pedigrí de la obra de Trump, el museo de Chicago no quiso pronunciarse. Dos expertos consultados por «Artnet» dejaron claro que lo que está en manos del presidente de EE.UU. es una copia. «Estoy seguro que todavía dice a la gente que va a su apartamento "es un original"», aseguró O’Brien, para quien Trump «se cree sus propias mentiras durante décadas». Esta no es la última polémica de falsificaciones de arte para Trump. La oficina de su mujer en el mismo apartamento guarda un lienzo de «El palco», una obra en propiedad del Courtauld Institute of Art de Londres. Una versión más pequeña del mismo cuadro fue vendida en subasta por unos diez millones de dólares en 2008. La de la Torre Trump es otra copia. Trump ha mostrado siempre su desinterés por el mundo del arte neoyorquino, al que ha calificado de «elitista y falso». Al contrario que la mayoría de los magnates empresariales, no forma parte de los clubes de grandes donantes a los museos de la ciudad. Pero en esas copias pudo ver un atractivo: hacer creer -¿también a sí mismo?- que valen mucho dinero.
  9. Cuenta Mark Eitzel que todo ocurrió un poco por casualidad. Su manager en Inglaterra, Chris Metzler, fue a buscar a su hija a la salida del colegio cuando, en la puerta, descubrió a Bernard Butler esperando a la suya. «Allí se conocieron y, tras hablar un rato, resultó que al ex guitarrista de Suede le gustaba mi música», cuenta a ABC el líder de American Music Club, la banda con la que a mediados de los 80 encandiló con sus letras evocadoras y su rock elegante a grupos como R.E.M., Sonic Youth o Yo La Tengo, con cuyos miembros ha colaborado en varias ocasiones. Metzler le sugirió que le enviara la maqueta que acababa de grabar con sus últimas canciones. Accedió sin saber que Butler ya había ejercido de productor para nombres tan ilustres como Tricky, The Libertines, Texas, Ben Watt o Edwyn Collins, entre otros. «Recuerdo que Suede me gustaba a principios de los 90, pero cuando se hicieron más famosos les perdí el rastro. Ahora ni siquiera sabía que su guitarrista producía a otros artistas», reconoce Eitzel, para quién fue una bonita sorpresa que este se ofreciera de inmediato para grabarle de nuevo los temas de «Hey Mr. Ferryman», su primer trabajo en tres años y el décimo de su carrera como solista. Y nada de voz y guitarra acústica, le dijo, oponiéndose a la decisión que había tomado Eitzel por lo ajustado de su presupuesto, sino con una banda al completo. El material que le había pasado lo merecía y él no pudo negarse. «En el pasado, tanto con American Music Club como yo solo, me di demasiada prisa en grabar algunos de mis discos y al final creo que estos se vieron perjudicados. Si algo no funciona, no funciona, por eso decidí volver al estudio», se justifica el cantante y guitarrista, descrito en bastantes ocasiones como «el heredero de Leonard Cohen». «Últimamente también he escuchado el “Leonard Cohen gay” —bromea, antes de ponerse serio—. ¿Yo, Cohen? Él supera todo lo que haya podido hacer yo en mi vida». A pesar de las dudas iniciales, al final le resultó «increíble» trabajar durante tres semanas, en Londres, con el ex de Suede, que aportó también todas las guitarras eléctricas, las líneas de bajo y los arreglos del piano, dotando al álbum de las inconfundibles y brillantes melodías asociadas al autor de discos como «The Golden Age» o «Love Songs for Patriots». «No me hizo falta explicarle ni una sola canción, Butler era genial. Si eres bueno y la música es sencilla, no necesitas hablar demasiado sobre ella. De lo contrario, no se entenderá bien», explica el compositor estadounidense de inconfundible voz, sobre unas canciones que irradian una calidez que le viene como anillo al dedo a un Butler al que no duda en calificar de «genio». Temas en los que muestra todo su amor y compasión hacia los desheredados, haciendo gala del sarcasmo o, como ocurre en «In My Role As A Professional Singer And Ham», dando rienda suelta a una sinceridad y honestidad absolutamente descarnadas. «Las experiencias que he tenido en el teatro musical durante los últimos diez años me han hecho ver las canciones de manera más objetiva. Siempre se suele escribir sobre uno mismo, pero contar una historia es más interesante. En realidad, hay muchas historias en las canciones de American Music Club, no es algo nuevo», explica el cantautor californiano, que ha desarrollado un sello personal absolutamente reconocible durante 35 años de carrera en los que ha visto pasar muchas modas y seis presidentes, desde Ronald Reagan hasta Donald Trump. Con este último, al que considera el peor de todos los que ha vivido, nunca escatima críticas: «Su llegada al poder significa el fin de la democracia, el comienzo de la locura. Estados Unidos ha dejado de ser un país libre desde que accedió a la Casa Blanca. La gente quería un rey y consiguió a Nerón». Lo dice un cantautor consciente de las dificultades de seguir viviendo de su música con la crisis discográfica —«por supuesto que he considerado dejar la música, lo estoy pensando ahora mismo»— o escribir discos a la altura de su legado. Y aún así, continúa haciendo lo que mejor sabe hacer, incluso aunque en ocasiones tenga que asumir, como en esta gira de 25 fechas por Europa, que no va a ganar ni un euro. «Lo recaudado servirá para sufragar los gastos de la grabación, el alquiler de la furgoneta, los sueldos de los músicos y la tarifa del tour manager. Todos deben cobrar antes que yo», asegura. Conciertos en España —25 de octubre. Valencia. Loco Club (21.30). —26 de octubre. Madrid. Sala Taboo (21.00). —27 de octubre. Bilbao. BIME Live (20.45). —30 de octubre. Orense. Auditorio Municipal (21.00).
  10. Pocas cosas tienen tanto mérito como ser un actor sobresaliente en Argentina, un lugar donde toda persona es un personaje y tiene un don natural para transportarse al interior de una pantalla. Federico Luppi es, sin duda, uno de los grandes actores argentinos y desde luego acarreó hasta un sinfín de películas lo mejor de sí mismo, su personaje. Fuera de ellas, Luppi era algo así como un faro, ahora luz, ahora sombra, pero hay una docena larga de títulos que lo avalan como actor sublime y personaje íntegro, llenísimo, impermeable y de texto sagrado. En España se coló hasta la médula del espectador con ese reflejo sublimado de sí mismo que interpretaba en «Un lugar en el mundo», película del argentino Adolfo Aristaráin que también nos descubrió al mejor Sacristán. Aunque con Aristaráin ya había hecho dos obras maestras, «Últimos días de la víctima», donde interpretaba con rara mezcla de calma y conmoción a un asesino, y «Tiempo de revancha», donde interpreta sin su mejor arma (el bamboleo hipnótico de sus palabras) a un sindicalista desencantado y que simula mudez. Federico Luppi Sus fuertes convicciones ideológicas siempre encontraron su mejor matiz como personaje y al trasluz de la cámara, como si al cine no le quedara otra que embellecer a la persona. No es fácil elegirle un título para anteponerle a los demás, pero, quizás, «No habrá más penas ni olvido», de Héctor Olivera (adaptación de la novela de Osvaldo Soriano), una mirada angustiosa a la eterna política Argentina de principios de los ochenta, contenga al Luppi más al completo y contradictorio. Al cine español llegó con Mario Camus y «La vieja música», y como entrenador de un equipo de baloncesto, lo que no le impedía batallar con la palabra en sus dos terrenos preferidos, la amargura del exilio y el deje de viejo romántico. Cambió su forma pero no su fondo para hacer varias películas con Guillermo del Toro («Cronos», «El espinazo del diablo», «El laberinto del fauno»). Y no es fácil que alguien haya olvidado aquella tensa relación de padre e hijo, junto a Juan Diego Botto, en «Martin (Hache)», también de Aristaráin. Hace nada lo vimos de refilón en «Nieve negra», de Martín Hodara, y junto a otro que tal baila, Ricardo Darín. Ahora, Luppi se queda para siempre dentro de la pantalla.